Cuando el padrenuestro se rezaba en latín, decíamos: Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, que en castellano suena: "El pan nuestro de cada día dánoslo hoy", a fuerza de trabajo para que se cumpla la maldición bíblica de "ganarás el pan con el sudor de tu frente. En la cultura occidental la palabra 'pan' simboliza el sustento, la comida. Cuando los misioneros cristianos llegaron a Alaska e iniciaron a los aborígenes en los ritos del rezo, a la hora de traducir el padrenuestro a su lengua no tuvieron más remedio que decir: "Danos hoy la foca nuestra de cada día" porque los habitantes de aquellas tierras heladas no conocían el trigo ni el pan y la base de su alimentación eran las focas.
Está más que demostrado que cuando en un pueblo se cierra el último bar, aquello deja de ser un pueblo. ¿Y qué pasa si en un pueblo se apaga para siempre el último horno donde se cocía el pan? "Pos lo traemos de otro sitio", dirá alguien sin inmutarse, "Sí, -digo yo- pero ya no será lo mismo; habremos perdido algo que nos hace ser un pueblo".
¿Qué es los que se necesita para que un pueblo sea habitable? Un montón de instituciones, organismos, negocios y dependencias con personas que los hacen funcionar: ayuntamiento, escuela, guardería, instituto, bares, restaurantes tiendas, campo de fútbol, piscina, centro de salud, urgencias, médicos, enfermeros, ambulancia, conductor de ambulancia, hogar del jubilado, persona encargada del bar del jubilado, banco, cajero automático, barrendero, jardinero, fontanero, electricista, camión de la basura, red de agua potable, red de saneamiento, depuradora de agua, carnicería, pescadería, guardias municipales, guardias civiles, iglesia, cura, juzgado, servicio de taxi, línea de autobuses, cooperativa agrícola, sociedad de cazadores, cofradía religiosa, banda de música, protección civil, residencia de mayores, biblioteca, wifi, televisión local y de las otras, fuentes, parques públicos, peluquería, masajista, veterinario, dentista, herrería, carpintería, taller mecánico, cementerio, tanatorio, oficina de Correos...
En Villanueva del Rosario hay todo eso y muchas panaderías. Según el diccionario panadería es sitio, casa o lugar en el que se hace o vende el pan. En nuestro pueblo hay muchas panaderías donde se vende pan, pero muy pocas, cada vez menos, ahora solo una, quizá pronto ninguna, donde se hace pan. El pan lo importamos de los pueblos del 'reor'.
En los buenos tiempos del hambre, allá por los cuarenta y los cincuenta, cuando un kilo de pan costaba el dinero que ganaba un hombre trabajando de sol a sol o a cambio de una pañeta de chasca traída a cuestas desde la sierra, en el pueblo y sus alrededores había más de una docena de molinos harineros y tahonas. Hasta finales de los años setenta, en los hornos de Villanueva del Rosario se cocían panes y bollos que se repartían cada mañana por la comarca: se llevaba pan hasta la Venta del Túnel, ya cerca de Málaga.
Estos eran los hornos y molinos harineros del pueblo. De alguno ya he hablado en otras entradas del MURRE.
Horno de María Jesús de Elías. También molía trigo con un molino de los llamados 'de sangre': un burro girando movía la piedra que trituraba el trigo.
La Fabriquilla de Rafael Rico Borja: horno y panadería.
Horno de Tedoro. Es solo horno y el único que sigue abierto. En él se elabora pan y dulces. Ahora la harina la traen de fuera pero antes venía del molino de Pérez.
Horno de Manolo Ruiz: tahona y panadería.
Panadería Nuestra Señora del Rosario, de Francisco Ruiz, que luego fue de la Pepa hasta que se jubiló y la cerraron. Esta panadería fue el resultado de la fusión de La Fabriquilla, Panadería de Manolo Ruiz, Molino del Tejar y Molino de la Venta Adolfo.
Molino de Miguel Moreno, molino de arriba, en donde está ahora la Cooperativa. Era molino harinero y horno.
Molino El Batán, molino de abajo, junto al anterior. Fue molino y almazara.
Molino de Las Tres Piedras. El único que conserva la entrada y salida del agua del río Cerezo. Era un gran molino pues tenía tres piedras que podían moler trigo a la vez.
Molino de Pérez, solo harinero y la maquinaria se movía por la fuerza del río Cerezo. Antes se llamó Molino de Guiñarra.
Molino del Tejar de Frasquito Ruiz. Era tahona y almazara, y se movía por la fuerza del agua del Guadalhorce.
Molino de la Venta Adolfo: molino y horno. El pan se vendía en el pueblo y por los cortijos. El agua del cao venía del Guadalhorce. En las escrituras aparecía con el nombre de 'Molino de Mambrú'.
Molino de la Púa: harinero y almazara. Mantiene el cao que trae el agua del río Parroso.
Molino de Segundo en el Parroso: molino harinero.
Al final de esta entrega reseño las personas que vivían en estos molinos según el censo de población del año 1924.
Estas tahonas, en las que se cocía el pan en hornos calentados con leña, eran molinos porque molían su propia harina, y eran panaderías porque en ellas se vendía el pan. Los agricultores llevaban a estos molinos costales de fanegas de trigo (48 kilos) a cambio de vales que luego iban canjeando por piezas de pan recién horneadas. El tanto por ciento que el dueño del trigo pagaba al molinero se llama maquila.
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| Rodezno del Molino de la Venta. |
Los molinos, hoy todos desaparecidos y con la maquinaria vendida a chatarreros, tenían muchas piezas y procesos, cada uno con su nombre. Por ejemplo, la rueda de madera que que daba vueltas impulsada por el agua que caía desde el cao (caz) se llama rodezno. El cajón con forma de pirámide invertida donde se deposita el trigo que va cayendo sobre la piedra es la tolva. La cibera es la porción de grano que se echa en la tolva del molino para cebar la rueda. La cítola es una pieza de madera pendiente de una cuerda sobre la piedra del molino para que la tolva vaya despidiendo la cibera y para conocer que se para el molino cuando deja de golpear. Hay un refrán que dice: Por demás está la cítola si el molinero es sordo. Y una copla popular canta:
Vente conmigo al molino
y serás mi molinera,
tú echarás trigo a la tolva
mientras yo pico la piedra.
Las piedras del molino había que picarlas con un cincel pues se iban desgastando por el roce continuo. El último experto en picar las piedras fue Manuel Córdoba García, Manolo 'Chiquitín'. Cuando alguien come con ganas y con fuerza se dice que tiene "la muela picá".
Cuando yo era pequeño y alguien me preguntaba qué me gustaría ser de grande, yo contestaba con entusiasmo incontenido: "¡Panadero!". Me encanta el pan. Recuerdo que con cuando tenía siete u ocho años vendía molletes de los que hacía María Jesús, la del horno que estaba donde ahora viven Paco Herrero y Angélica. Cada mañana, aún de noche, me levantaba, iba al horno y María Jesús me tenía preparado un canasto con molletes tapados con un trapo para que se mantuvieran calientes. El truco para venderlos pronto era llegar a las casas donde sabíamos que los compraban, antes que otros vendedores de molletes. Los pregonábamos con este reclamo: "¡Molletes calientes, para las viejas que no tienen dientes!" Cuando lograba vender el cesto de molletes, la dueña del horno, María Jesús, me alegraba la mañana, que en aquellos duros inviernos te dejaba las manos y los pies congelados, con un tazón de café con leche y un mollete con aceite. El duro, cinco pesetas, que ganaba se lo entregaba a mi madre para que lo guardara.
| Número 44 de la calle Carrera Aquí estaba el horno de María Jesús de Elías |
| Calle Real. En la primera casa estaba La Fabriquilla. |
| En calle Primero de mayo, antes calle Quipo de Llano, antes calle Alfonso XIII y antes calle Horno. |
| Número 1 de calle Linde. Horno y panadería de Manolo Ruiz. |
| Panadería Nuestra Señora del Rosario. |
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| Molino de arriba, a la entrada de lo que es ahora la Cooperativa san Juan. El hombre del mulo es José García Lara, padre del Leo. |
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| Conducción del agua entre el molino de arriba y el de abajo, molino Batán. |
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| Antigua orujera con los dos molinos, a la izquierda el de las Tres Piedras y al fondo el molino de Pérez. |
| Fachada del Molino de la Púa |
| Cao que trae el agua del río Parroso. La acequia arranca desde la Presa de los Galápagos. En esta presa había muchos cangrejos y algunos galápagos. Ni unos ni otros han sobrevivido. |
| Molino El Tejar |
| En la pared todavía está la argolla a la que amarraban los mulos. |
| Molino de Las Tres Piedras |
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| Las Tres Piedras con el pueblo al fondo en los años cuarenta. |
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| Por aquí andaba (es un decir) el Molino de Segundo, junto al río del Parroso. |
| Ruinas de la Venta y Molino de Adolfo. |
A continuación, tres fotografías de José Nateras el 30 de junio del año 1929. Están en la presa de Adolfo, una obra hidráulica de envergadura para desviar el agua del Guadalhorce hacia el Molino de la Venta. La llamábamos la Presa de la Losa.
A esta presa íbamos a bañarnos cada verano los niños del pueblo. Ahora el paraje está rodeado de una impenetrable vegetación y el cao ya no lleva agua.
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| Pepe Nateras con chaleco y corbata. |
Horno Tedoro
Según el padrón del año 1924 en el número 26 de la calle Alfonso XIII (calle Tedoro) vivían estas personas:
Teodoro Ruiz Botello, viudo, de 26 años y de cuyo nombre viene lo de los Tedoros.
Juana Mérida Cebrián de 32 años y casada con Teodoro después de morir su primera mujer.
Isabel Ruiz Navas de 16 años
Rosario Ruiz Ruiz de 8 años
Diego Ruiz Ruiz de 7 años
Francisco Ruiz Mérida (Paco Tedoro), de dos años.
Horno de Manolo Ruiz
Número 1 de calle Linde.
Vivían María Luque Rico, de 60 años, viuda, y sus hijos Francisco con 25 años, Dulce de24 años y Manuel de 21.
Molino de Miguel Moreno (molino de arriba).
José López Ruiz, de 60 años.
José López Ruiz de 27 años.
María Sillero Ruiz de 24, casada con el viudo.
Francisca López Sillero de 2 años, hija de ambos.
Molino El Batán
Juan Párraga Molina, 58 años.
Encarnación Patricio García, 56 años.
Hijos: Anastasio (28), Juan (22), Francisco (20), Pascual (16) y Miguel (11).
Este Anastasio Párraga Patricio fue el creador de las famosas coplas de Carnaval y del que hablamos en una entrada de este blog.
Esta familia procedía de fuera y después de la guerra se fueron a Valencia.
Molino Las Tres Piedras
Juan Sánchez Arroyo de Archidona de 63 años.
María Rodríguez Pérez también de Archidona y de 66 años.
Aurelio Sánchez Rodríguez de 25 años.
Cortijo de Guiñarra (de Pérez)
Diego Sillero Ruiz 30 años
María Delgado Comino de 29 años (de Algarinejo).
Y cuatro hijos: Diego Sillero Delgado (9años), Ana (6), José (3) y María (1).
Molino del Tejar
Antonio Ruiz Laredo de 38 años
Ana Mérida Luque de 36
Y cinco hijos: Antonio de 10 años, José de 7, Manuel de 6, Ana de 4 y Francisco con 1 año.
Los tres hermanos Antonio, Manuel y Frasquito fueron molineros; José murió en la guerra civil en julio del 36 a la semana de alistarse en el ejército, y Ana, casada con José García Lara, era la madre del Leo.
Molino de Adolfo
Manuel Sánchez Rodríguez de 30 años.
Catalina Cano Pérez (del Trabuco) 20 años.
Y un hijo, Juan Sánchez Caro de un año.
Molino del Parroso
El año 1924 el dueño era José Sillero Ruiz, bisabuelo de Pepa Ruiz que también procedía de Algarinejo.
Molino de la Púa
Los dueños del molino y del cortijo de El Tardón era la familia Mejías-Bolaño que procedía de Antequera.
En otro momento podemos hablar de por qué a principios del siglo XX vinieron al Rosario familias de otros pueblos para regentar estos molinos o como propietarios de grandes fincas. De Algarinejo llegaron cinco primos hermanos -los Ruiz, Sillero y Laredo- que eran de familia de molineros y fueron durante el siglo XX los dueños de la mayoría de los molinos harineros del Rosario.


















