La expresión castellana 'no hay más cera que la que arde', figuradamente (es decir, que no se puede tomar al pie de la letra) significa que se acabó lo que se daba, que de lo que había ya no hay más.
De esta expresión fijémonos en el nombre cera y en el verbo arde. La cera es esa substancia sólida que segregan las abejas para formar las celdillas de los panales, y arde viene de que la humanidad ha usado la cera como combustible para alumbrarse.
Otra expresión en la que aparecen velas es la de 'estar a dos velas', tieso, sin dinero. El gesto de los dos dedos deslizándose a un lado y otro de la nariz indican claramente que se no se trata de cera sino de las dos velas mocosas que cuelgan de la nariz, y ahí las abejas no pintan nada.
¿Pero de dónde viene el nombre vela? Tiene su historia. Antes de que se inventasen los tanatorios, cuando alguien se moría la gente iba a la casa del difunto para acompañar a los dolientes y allí velar al muerto toda la noche hasta la hora del entierro. Aquello era (y es) la vela, y el lugar al que acuden, el velatorio, palabras ambas que provienen del latín vigilare, que significa vigilar, estar atento, mantenerse despierto, en vigilia. Y como las velas de los muertos se hacían de noche y había que acudir a la vela con una luz, esa luz con la que se iba a la vela acabó llamándose vela. Todavía, si alguien se mete en un asunto que no le concierne, se le recrimina con un dicho tajante: ¿y a ti quién te ha dado vela en este entierro?
Quien haya tenido una vela en su mano habrá visto que este cilindro blanco tiene en su centro una cuerda, que es lo que lo que arde; eso es el pabilo, un cordón de hilo o de algodón que, encendido, da luz. De ahí proviene el verbo despabilar, avivar el fuego de la vela y, también, hacer que alguien salga del sueño o deje de estar distraído.
Cera e iglesia, no hay una sin la otra. Desde que se inventaron las religiones se usa la luz como fuego votivo que se ofrece a la divinidad para conseguir algún bien o aplacar su ira, porque los dioses de todas las religiones son bipolares: o benévolos o cabreados.
Además de la función religiosa de iluminar en las iglesias y en los entierros, la cera es uno de los productos que la humanidad ha utilizado para alumbrar sus habitáculos desde que aprendió a controlar el fuego. Hasta la llegada de la electricidad, en las viviendas se usaron otros productos (aceite, petróleo, gas) que se quemaban en diversos utensilios (candil, quinqué, petromax) para iluminar casas y calles.
Ahora las velas solo se usan por motivos religiosos: en las iglesia para iluminar los altares y en las procesiones para acompañar las imágenes. Tradicionalmente son las mujeres las portadoras de estas luminarias. Antiguamente. el portar luces tenía sentido práctico, porque las calles por donde pasaban las procesiones estaban a oscuras o mal iluminadas. Ahora, el llevar velas por el itinerario procesional (la calle de la estación, decimos en el pueblo) obedece a la devoción de las personas y para cumplir promesas. En el diccionario de la RAE el verbo alumbrar, entre otras acepciones, tiene la de 'asistir con luz a algún acto religioso'.
Velas en la iglesia.
| Cirio Pascual |
| Tres candelabros con sus tres velas |
| Velas eléctricas que se encienden un rato previo pago |
| Ciriales y cruz procesional |
| El crucificado entre dos luces |
| Estas lámparas sobrevivieron a la destrucción en tiempos de la Guerra Civil. Ahora llevan una bombilla; antes contenían lamparillas de aceite. |
Velas en las procesiones.



