En el habla popular, el nombre de esta fuente suena así de sencillo, er Toroí. Algunos no sabíamos (yo lo tuve que buscar en una enciclopedia) que el toronjil es la melisa, también llamada hierba limón, hierba abejera, citronela, hierba luna, agua de las Carmelitas, hoja de limón…En Cuba la llaman caña santa.
Sebastián de Covarrubias en 1611 dice: “Toronjil. Yerba conocida, dicha mellis-phylum et apiastrum, por ser su pasto muy grato a las abejas; y llamándole toronjil vulgarmente por un olorcito que tiene de toronja”.
Tendremos que averiguar si en los alrededores de la fuente aún hay plantas de toronjil del que tomó el nombre.
Lo que sabemos con certeza es que el caudal de este nacimiento, situado en la falda de las Pedrizas de Lara y arropado por una densa higuera silvestre, se mantiene constante todo el año. Allí hemos ido de chicos y de grandes a beber o por un cántaro de agua y ha sido desde siempre uno de los paseos obligados. Si uno llega a la Fuente Vieja, sube por el Cortijillo y baja por el Pecho del Río, tarda algo así como media hora en llegar a este hermoso y fresco paraje.
Donde antes había una poza y el que quería beber tenía que agacharse, ahora han levantado un cerco de piedras formando un breve estanque en el que agua cae por un caño siempre con el mismo caudal.
El ruido del agua, la frescura de la sombra y la tranquilidad del entorno invitan a sentarse un rato y disfrutar en silencio de este lugar privilegiado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario