Feliciano gasta gorra es el primer verso de una canción de corro que se cantaba en los bailes que se organizaban en las casas a mediados del siglo pasado, antes de que llegaran los guateques y las discotecas. La primera estrofa completa de esta copla dice así:
Feliciano gasta gorra
porque sombrero no puede,
porque el dinero que gana
en el café se lo bebe.
Lo que le pasaba a este Feliciano de la copla nos sirve de pretexto para hablar de la indumentaria masculina, en este caso del tipo de tocado o sombrero con el que los hombres se cubrían la cabeza y que, como la indumentaria en general, marcaba las diferentes capas de la sociedad de Villanueva del Rosario hasta tiempos muy recientes.
Como veremos en las fotografías en blanco y negro que ilustran estos comentarios, los hombres, aparte del sombrero de paja que se ponían en las faenas agrícolas del agosto, llevaban uno de estos tres tipos de sombreros: mascota, gorra o boina.
La mascota es un sombrero de fieltro, generalmente con una cinta gris o negra rodeando la copa, que era lo que normalmente se ponían los más 'riquillos' o pudientes del pueblo Es la misma prenda que llevaban los actores (gansters, periodistas, policías...) de las películas americanas de los años cuarenta y cincuenta.
La gorra, la única prenda que se sigue usando en la actualidad, también es de tela, tiene visera y es la más cómoda de llevar. Con ella se marcaba la pertenencia a la clase 'media', la de los hombres cuya economía se situaba entre los que portaban mascota y los que se ponían boina.
La clase más popular y más numerosa, la que incluía a los jornaleros y trabajadores con menos recursos, tenía como prenda más usual la boina, una chapela pequeña, redonda, negra y mucho más barata que la mascota y la gorra.
Esta manera más o menos uniforme de cubrirse la cabeza los hombre, según su condición social, tenía algunas excepciones. Hubiera resultado chocante y hasta ridículo, por ejemplo, que un día saliera a la calle con una mascota alguien de la clase 'trabajadora' que siempre había llevado boina. No sé si sería arriesgado decir que los hombres de 'derechas', generalmente ricos, remarcaban sus ideas burguesas y políticas poniéndose la mascota, mientras que los pobres, como es lógico con ideas de izquierdas, portaban la boina como marca de la clase proletaria.
Ahora que apenas hay diferencias en la forma de vestir, porque también las capas sociales se han igualado, no entendemos bien el problema que tenía Feliciano, el de la copla, pues debía conformarse con una gorra al haber gastado su dinero en el bar y no poder comprarse un sombrero.
![]() |
Una panorámica más amplia de las cabezas de los hombres que oyen las promesas incumplidas del gobernador Rodríguez Acosta. |
![]() |
Grupo de hombres y jóvenes a principios de los años treinta. |
![]() |
Guardia civil, alcalde, sacristán... El que levanta la botella es Cristóbal Colón. |
![]() |
Grupo de hombres, entre los que distingo a Alejandro, Antoñillo el Rubio, Diego Repiso... tomando un refrigerio en un día de caza. Para el campo se llevaba el sombrero de paja. |
![]() |
Los hombres (tampoco hay mujer alguna) vuelven del acto de colocar la primera piedra de lo que sería el matadero municipal. Vemos boinas, gorras y sombreros. |
![]() |
Ricardo el del teléfono, en la orujera donde trabajaba, luciendo traje de faena, boina, escopeta y perro de caza. |
![]() |
En posición para la foto delante de las casas baratas. Hay dos mascotas. |
![]() |
Pepe, Paco y Manolo, es decir, Pepe Solano, Paco Tedoro y Manolo Alpargatas con gorra en el hogar del jubilado. |
El día que vino la reina Sofía al pueblo. En primer plano, en solitario, la gorra de Diego Treintamese, el panadero. |
Muy buen artículo Francisco, voy a leerte todo lo que publiques, me parece muy interesante. Soy Emilio amigo de tus hijos Fran y Elo.Un saludo y un abrazo
ResponderEliminarEl la tercera foto se ve mi abuelo Muñoz...
ResponderEliminarEntre tanta gente has sabido reconocerlo. Si puedes me indicas quién es y el nombre completo.
EliminarUn saludo y gracias
Hola Francisco,me encantan tus artículos,muy buenos todos,soy el hijo de Diego el panadero, un abrazo
ResponderEliminarHola, Diego. Tu padre, una bellísima persona, se conoce hasta de espaldas. Jugábamos mucho al dómino aquí en el Hogar del Jubilado y ponía las fichas con la mano izquierda. Se ve que era zocato. Si quieres me mandas el nombre completo y yo lo añado en la fotografía.
EliminarUn saludo y gracias