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| Vista de las calles Iglesia, empedrada, y Serranes, arreglada. |
El habla popular, historia, fotografías, museo virtual, toponimia, anécdotas... (De Villanueva Del Rosario, Málaga)
martes, 26 de julio de 2022
312.- Obras en calle Serranes
miércoles, 6 de julio de 2022
311.- Casa vieja, casa nueva
Los pueblos con el tiempo envejecen pero a la vez se renuevan. Hay localidades que han crecido, los vecinos han construido viviendas más grandes y cómodas, y han nacido barrios nuevos, pero eso sí: las autoridades, a través de sus planes urbanísticos, han tenido el cuidado y el buen gusto de mantener en su esencia el casco antiguo,
Las casas van de padres a hijos o cambian de dueño; los nuevos inquilinos tienen dos opciones: reformar la vivienda para hacerla más cómoda, pero manteniendo la estructura original o derribarla para construir una nueva. El resultado de estos cambios no siempre han contribuido a que el pueblo mantenga su antigua sencillez, su belleza típica y el encanto de las calles empedradas, las casas blancas y las ventanas con flores. No hemos cuidado nuestro casco antiguo. Gente venida de fuera o vecinos cuidadosos con el entorno urbano típico nuestro, son los únicos que están intentando respetar lo poco antiguo que queda.
Sin que sirva de precedente, ni de acusación, pondré unas fotografías que hice sobre cómo se demolió una casa típica saucedeña y en el solar se ha construido algo que, a mi juicio, desentona.
| El día de la calima y de la lluvia de barro, las casas blancas sufrieron las consecuencias. Ahora entiendo por qué en Marruecos las casas son de color tierra. |
martes, 5 de julio de 2022
312. Se cierra el Hogar del jubilado
| José María sirviendo el último café |
| Así de negro ve su porvenir en el Hogar del Jubilado |
| La máquina del café se la llevan el viernes. Es propiedad del proveedor. |
viernes, 17 de junio de 2022
310.- Escombros florecidos
Hablemos del presente. Lamentablemente no somos cuidadosos con el medio ambiente ni con el ambiente entero.
A poco que nos fijemos, vemos en las cunetas montones de latas de cerveza o de refrescos que, conductores desaprensivos, han arrojado sin pudor desde la ventanilla de sus coches.
Mientras damos un paseo por el campo no es difícil encontrar en medio de una cañada un neumático abandonado que tardará siglos en deshacerse.
Siempre habrá algún bárbaro que, con nocturnidad y alevosía, dejará su colchón de muelles tirado detrás de un contenedor porque no ha podido esperar hasta fin de mes para llevarlo al punto de recogida.
En alguna linde nos toparemos con un montón de escombros puesto allí como testigo elocuente de la dejadez y falta de solidaridad de algún vecino que cambió los azulejos del cuarto de baño.
Un día, paseando por el campo, no me pude resistir a hacerle una foto a aquel montón de escombros ante el que había florecido un verde plumero de plástico.






















