Vestimenta femenina
La forma de vestir, tanto del hombre como de la mujer,
ha evolucionado con el paso del tiempo, y lo que ahora nos parece correcto y
elegante, dentro de poco puede ser tachado de ridículo, raro o extravagante. Lo que sí es verdad es que la ropa era y es una de las formas de mostrar el estatus social. La ropa que se lleva sirve para marcar la diferencia entre los ricos y los que no lo son.
En esta nueva entrada os muestro algunas fotografías en las
que aparecen mujeres de Villanueva del Rosario ataviadas como era costumbre en el pueblo hace algunas décadas. En ellas aparecen mocitas y personas mayores luciendo
prendas, modelos o indumentarias que ahora nos resultarían chocantes.
1. El delantal.
No es que ahora la mujer no se ponga un delantal
cuando está haciendo las labores domésticas, especialmente las de la cocina; es
que por aquellos años, el delantal era una prenda con el que la mujer también salía a
la calle. En todo caso, para no andar por la calle con manchas, las mujeres
disponían de un delantal limpio, más cuidado y elegante para esas salidas.
Tres mujeres con delantal afanadas en el aseo a mano de la acera. La de negro es la Rufa y la de a derecha es la mujer de Pedro Lara. |
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Mujeres con delantal acompañando por los adoquines al párroco y a unos misioneros que vinieron al pueblo allá por el año 1967. La del centro con delantal es la Consuelo de los tejeringos. |
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| Mocita con las manos en los bolsillos del delantal acompañando a los novios. Los novios son Verania y Pérez. |
2. El velo
A la iglesia, los hombres no podían entrar con
sombrero, gorra o boina; las mujeres, por el contrario, debían llevar la cabeza
cubierta por un velo o pañuelo si no querían que el cura las expulsara del templo. Tampoco podían entrar con las mangas cortas. Todo este ritual era por respeto a un lugar sagrado. Esta costumbre, como otras muchas relacionadas con los
ritos religiosos, se ha ido perdiendo con el tiempo.
Después de la misa del domingo o del día de la Virgen, las mocitas daban un paseo por Los Adoquines, La Linde o la carretera. Otro día hablaremos de los vestidos, faldas y rebecas que lucían las mujeres, prendas todas confeccionadas por las costureras y modistas locales.
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Paseo, el Día de la Virgen, después de la misa en la parroquia y todavía con el velo de rigor. Las mocitas son: Consuelo de Miguelillo, Emilia del guardamontes y mi hermana Remedios. |
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| Recién salidas de misa y con el velo, paseando por la carretera: María, Herminia, Magdalena, María Josefa... |
3. El luto
El dolor por la muerte de un familiar se mostraba
exteriormente vistiendo de negro riguroso durante un tiempo que, dependiendo de
la cercanía familiar del fallecido, podía ir desde un año hasta los siete años. Para
recordar a los difuntos se les decía una misa al mes, otra al año y finalmente otra pasados los cinco años.
El luto lo sufrían más las mujeres; a los hombres les
bastaba un brazalete negro en la manga, una cinta en el sombrero, corbata negra
o un triangulito de este color en el pico del cuello de la camisa. Por el contrario, la vestimenta de la
mujer con luto era negra desde los pies a la cabeza: alpargatas o zapatos, medias,
falda o vestido, delantal, camisa, rebeca, toquilla o cariñosa, pañuelo o velo; todo el
día de negro, hiciera frío o calor.
Durante los años de duelo, en la casa del difunto no se
celebraban bodas, ni se ponía la radio, ni se encalaba la fachada. Como los
lutos se iban encadenando, era rara la mujer que a partir de los cuarenta no vistiera de negro el resto de su vida.
Pasado el tiempo estipulado por la costumbre, el luto
podía aliviarse mezclando tonos negros con blanco: nunca nada de color. La mujer que se quitara el luto o simplemente se pusiera una prenda de color antes de tiempo, era criticada duramente por el
vecindario; esta desfachatez se esgrimía como prueba evidente de que aquella persona se había olvidado demasiado pronto del familiar fallecido.
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| María y Adriana, elegantes pero de luto. |
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| Araceli Perota, su madre y su tía, retratadas ante una pared blanca y el suelo empedrado, vestidas las tres de luto. |
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| María, con el pañuelo negro en la cabeza, y su hija Pepita con un chivillo en brazos: negro sobre blanco. |
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| Rosarito, la madre de Antonio el Rubio. |


























































