lunes, 9 de noviembre de 2015

199.- Halloween o Ureña

(Esto escribía yo en 2015)

El implacable paso del tiempo y la adopción de costumbre foráneas tienen el poder de borrar de la vida de los pueblos viejas costumbres y antiguas tradiciones. Esto viene a cuento porque la noche víspera de Todos los Santos (que ahora llaman con el nombre importado e impostor de Halloween), varios niños y algunos rapagones, ataviados con sanguinolentas máscaras de origen más que chino, vinieron a mi casa, tocaron en la puerta y, al salir yo, me asaltaron con aquello del ‘truco o trato’. Los atendí a todos lo mejor que pude.

Mucho antes de que nos invadiese toda esa parafernalia de disfraces, calabazas y muertos vivientes, en nuestro pueblo existía una costumbre parecida pero mucho más doméstica y bastante más práctica: era la de “pedir la Ureña”. Me explico.

Hasta los años sesenta del siglo pasado, la campana de la iglesia doblaba (tocaba a muerto) durante la noche de Todos los Santos hasta mediada la mañana del día de los difuntos. Unos días antes, los monaguillos, que éramos los encargados de tocar la campana en memoria de los fallecidos, íbamos casa por casa pidiendo la 'ureña' y los vecinos nos daban algo de comida (membrillos, castañas, nueces…) o dinero, no mucho porque en aquellos tiempos la cosa no estaba muy boyante.



También era costumbre en esta fiesta otoñal que algunos jóvenes saliesen aquella noche disfrazados (vestidos de ‘maramanta’, decíamos) por las mal alumbradas calles del pueblo para divertirse y de camino asustar a la gente. Por aquellas calles embarradas y oscuras, los niños portaban luces encendidas dentro de melones a los que se les habían hecho unas incisiones para simular ojos y boca. En esencia, en aquella fiesta popular estaban ya los tres elementos que conforman el Halloween moderno: pedir de casa en casa (la Ureña), portar disfraces (vestirse de maramanta) y llevar una calabaza con una luz dentro (lo mismo pero con un melón).

En cuanto a pedir la Ureña, sabemos que es tradición que se daba, además de en el Rosario, en otros pueblos del norte de la provincia de Málaga (Casabemeja, Cuevas Bajas, Fuente Piedra, Algaidas) y que en algunas de estas localidades intentan que se mantenga aunque solo sea conservando el nombre de Ureña en lugar del Halloween que, una vez traducido, significa literalmente: ‘víspera de todos los santos’.

La palabra ‘ureña’ probablemente proceda del topónimo Ureña, nombre de una localidad de Valladolid de donde era conde el noble al que Felipe II otorgó el título de duque de Osuna. Todos los pueblos en los que se conserva la tradición pertenecieron durante siglos al ducado de Osuna y quizá alguno de los tributos que hubiera que pagar a los duques fuera por su condición de Condes de Ureña, de donde vendría esa costumbre de pedir (pagar) la ureña.

Esta tare del 31 de octubre del 2023, he dado una vuelta por la calle y así están las cosas.











Teníamos un melón en casa y en diez minutos ya estaba vacío, con sus ojos y su boca, una luz dentro y una cuerda para llevarlo. Como antiguamente.












miércoles, 21 de octubre de 2015

198.- De copas

Las diez fotos de esta entrega fueron tomadas hace más de cincuenta años; en ellas se ve gente muy animada disfrutando del domingo o de la fiesta en los bares del pueblo o en el baile de Rafalito. Eran unos tiempos aquellos en los que en el pueblo había más tabernas, bares o cafés que ahora y en todas reinaba una animación y ambiente que en la actualidad casi han desaparecido.

Pongo algunos nombres y ustedes completan los que faltan. En los comentarios me aclaran muchas dudas sobre nombres.. Gracias.

En el bar de la Fonda: Rosarito (del Sacristán), Magdalena (del Laña), Juan José (Panduro), Manolo (Cuartío), Pepe (de Higinio), Diego (del teléfono) y su mujer Dolores, Antonio (el Rubio)

Hipólito, Cristina, Adolfo, Juan José (Correo), Gregorio...

Lola, Pepe Román, Adelina, Loli

Bernabé, Diego, Mari Carmen...




Julio, Juan Cristóbal,  Bernabé, Juan Antonio, Paco (Herrero)...

Fermín, Lola, Loli, José Antonio, Adelina, Armando, Luisita...

Hipólito, Tinglaos...

Antoñito, Luisa, yo, Eloísa, Dominica, Juanito el Rubio.

domingo, 4 de octubre de 2015

197. Vocabulario 18





Al llegar el otoño, y tras las primeras lluvias, la sierra y sus alrededores se llenan de gente empeñada en ser los primeros en encontrar un buen roal de eta(s). Ya sabemos que el castellano propugna y defiende el uso correcto de estas dos palabras: rodal y seta, pero por la tendencia de los hablantes andaluces a suprimir cuando hablamos algunos sonidos de las palabras que no sean del todo imprescindibles, hemos llegado al roá(l) y a la eta. ¿Y cómo llamaríamos a hecho de ir al campo a ver si con suerte, y antes de que llegue otro, podamos venir al pueblo con un canasto de eta(s)? Para eso hemos inventado una palabra muy saucedeña: eteo. Si en vez de ir por eta(s) lo que vamos es por espárragos, al paseo lo llamamos esparragueo.

Sigamos hoy con palabras nuestras que empiezan por e-.

esparpitao. Con los ojos muy abiertos. Espantado.
esparrabao. Cansado, molido, lesionado. “Con la pechá que me he dao de quitarles las varetas a los olivos vengo esparrabaíto”.
esparragueo. Salida al campo en busca de espárragos.
esparruar. Esparcir. Escarrociar. Perder. “Con las tapas tanremalas que dan en este bar, lo único que van a conseguir es esparruar a los pocos clientes que tiene”.
espatarrangarse. Espatarrarse. Sentarse con las piernas por alto. “Este se espatarranga delante de la tele y ya no hay criatura en toda la tarde”.
espaventarse. Desmadrarse, soliviantarse. Tomar bríos. “Como se espaviente el solano van a volar hasta las piedras”.
espelechar. Morir. “Con este frío que hace alguno va a espelechar”.
espelotá. Referido a la mujer: limpia, hacendosa, resuelta. (En plan machista: como tienen que ser las mujeres).
espelotar. Resolver con ánimo y rápidamente cualquier asunto o trabajo.
espetonazo. Salida rápida y precipitada. “El conejo dio un espetonazo y se metió en un zarzal”.
espindongarse. Despabilarse, hacer frente, soliviantarse. “Cuando le dije lo que le dije, se espindongó conmigo y se puso como una fiera”.
espiritual. Se dice de una persona cuando está muy delgada.
espolio. Desastre, baraúnda, confusión de cosas. Injusticia. “Lo que hicieron con este pobre hombre ha sido un espolio”.
espumerío. Gran cantidad de espuma. “Le echó polvos de lavar al lavavajillas y se le formó un espumerío tremendo”.
espurreo. Acción y efecto de espurrear. “Para que al planchar las camisas se queden bien, primero hay que echarles un espurreo de agua”.
esquitaílla. En la expresión estar a la esquitaílla: estar al acecho esperando un descuido. “No puedo quitarle el ojo a las cerezas porque siempre hay alguien que está a la esquitaílla; en cuanto me descuido se llevan un puñado”.
estampa. Expresión: me cago en tu estampa. Insulto.
estercoleo. Abonado con estiércol. “Al huerto, para que se crían los tomates, hay que darle un estercoleo”.
estirazar. Expresión: estirazarle los pies al niño. Invitación que ha de hacer el padre a sus amigos para celebrar el nacimiento de un hijo.
estirazón. Estirón. Desperezo. “Niño, delante de la gente no des esos estirazones”.
estomaguera. Malestar en el estómago por flato o hambre. “Yo, a estas horas, como no pique algo me da estomaguera”.
estrabarse. Desmadrarse. “Desde que se separó de la mujer y se quedó solo en su casa está estrabaíto”.
estrastá. Referido a una casa: vacía, sin muebles. “Ya hemos terminado la obra pero la casa todavía la tenemos estrastá”.
estrucio. Destrozo, estropicio.
estudiao. Expresión: estar o ser muy estudiao: tener estudios.
eta. Seta. En el pueblo, a las setas no comestibles las llaman hongos.
eteo. Salida al campo en busca de etas.
exento. Desenvuelto, despabilado, inquieto.
explayarse. Desahogarse, perder los estribos. “Después de la faena que le hizo, cuando la vio en la calle se explayó con ella y le dijo hasta pringue zorra”.
explotío. Explosión, estruendo. “Cuando abrí la botella, aquello pegó un explotío y me lo puso to pingando”.

martes, 29 de septiembre de 2015

196.- El Corpus y las comuniones

Es tradición que, el día del Corpus, las niñas y los niños que han hecho la primera comunión ese año vayan otra vez a misa, comulguen y acompañen la procesión que recorre algunas calles del pueblo. Este día, los fotógrafos vuelven a sacar sus cámaras y retratan la procesión, los altares que montan algunos vecinos y, cómo no, a los niños y niñas que este jueves radiante lucen sus galas en fila. Son fotografías del Corpus Christi hechas en distintos años, pero la cronología es cosa que os la dejo para que vosotros la averigüéis.

De entre las fotos que Pepe Repiso guarda celosamente, las mismas que su madre Antonia no consiguió vender, aquí os muestro las que pude rescatar.

(Otras entradas de este blog donde aparecen niños de comunión o procesiones del Corpus son las números 52-56-114)

El párroco, José María Astorga Astorga rodeado de cuatro niños encamisados.

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miércoles, 23 de septiembre de 2015

195.- Sobre dos ruedas




¿Qué hacen Pepe Solano y dos amigos más conduciendo esta lujosa, imaginaria e inexistente moto dibujada sobre un tablero? Pues eso, soñar que viajan en motocicleta en unos tiempos en los que tener una moto era un lujo imposible para muchos saucedeños.

En aquellos años de penuria, a lo más que se podía aspirar era a tener una bicicleta, una de aquellas Orbea o BH de hierro puro fabricadas en el País Vasco. Por cierto que BH son las iniciales de Beasategui Hermanos, los empresarios vascos que las fabricaban.

Las bicicletas normalmente no eran para dar paseos ni darse pisto: si se compraban era para ir al trabajo y desplazarse de un sitio a otro más rápidamente que andando. Pensando sin duda en la ventaja de la velocidad, la Dirección General de la Guardia Civil compró una par de bicicletas BH para la pareja de civiles que con mosquetón, capote y tricornio vigilaban caminos, cortijos y carreteras.

Rafalito de Julián y Dionisio Cano un día de la Cruz en Cauche.

Gervasio en la puerta de su casa junto a la bicicleta de su padre.

Hipólito Ramos Ortigosa luciendo bicicleta con faro.

Pepillo el de Román con su bicicleta delante de la casa de los Mérida.

Concentración de ciclistas. Entre otros están Juanito García, mis hermanos Pedro y Pepe, Menchoro, Muñoz Sedano...

Lo que de verdad constituía un lujo para cualquier sucedeño era tener una moto de aquellas marcas legendarias: Montesa, Osa, Bultaco...

Héctor Mérida, Juan García, Manolo Román... sobre una moto que más bien parece un tráiler.

Uno de los problemas de los vehículos era la escasez de caucho. Los neumáticos se reparaban una y otra vez hasta que se le salían los alambres. En la foto Onofre, Manolo Román, Pepillo Herrero...


Unas mocitas rodean en La Linde a José Antonio Huevos montado sobre su Guzzi.

Obreros del pueblo que trabajaron en la reparación de la carretera de Las Pedrizas. El conductor del motocarro es Manolo Marquitos. Distingo a Martín, Moruno, Falage, Veleta...

Juanico La Bigota y su hija Magdalena un día de san Marcos en La Yedra.


Paco y Antonio Godoy.

Antoñito La Bigota inflando la rueda de la moto junto a uno que no conozco.
De pie, Rafalito Julián.

De paseo en moto a la Sulfurera: Marquitos padre, Antoñito y Bernabé.

Ese era yo, conduciendo la Montesa de mi suegro Manolo.

Antoñito y Bernabé el día que fuimos a bañarnos en la alberca de la Sulfurera.

Averiado en Las Pedrizas.

Yo empujando la moto que no arrancaba.

Por si a alguno se le ocurre enviarme algún comentario, alguna sugerencia o alguna foto, os recuerdo mi correo electrónico: fjacuriel@hotmail.es