Uno de los oficios preferidos por los jubilados es el de ir por ahí viendo cómo otros trabajan. Por eso, donde haya una obra, habrá un jubilado. Vigilantes, preguntones y opinadores, intentamos conversar con los albañiles para que los trabajos no se les hagan tan pesados. Yo, cuando veo una casa vieja en obras, no puedo resistir la tentación de entrar a goler, como coloquialmente decimos.
En uno de los frecuentes paseos que doy por el pueblo con mi cámara de fotos a cuestas, entré en una casa en obras y el albañil, conocedor de mi debilidad por los artilugios antiguos, me mostró lo que habían encontrado al picar una pared vieja para reformarla. Bajo muchas capas de cal de distintos colores de anuales blanqueos, dentro de un hueco hecho adrede y primorosamente tapado con una piedra, había un variopinto conjunto de objetos de escaso valor pero que el dueño de la casa había escondido allí hace mucho tiempo para que alguien lo encontrara. Tras el hallazgo, el actual dueño decidió que el tesoro encontrado permaneciera durante más siglos en el mismo sitio en el que lo habían hallado.
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| Chimenea |
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| Picando la pared |
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| El escondite |
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| El albañil |
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| Piedra que lo tapaba |
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| El tesoro. |
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| Vieja pistola de las que se cargaban por la boca. |
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| Un yunque |
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