lunes, 13 de julio de 2015

182.- Paellas en la feria de agosto

Las sucesivas corporaciones municipales, en un ataque de delirio festivo o victimas de generosidades preelectorales, recurren a lo de 'paella gratis para todos' y así ganarse al personal. Como ejemplo de una de esas ocurrencias de nuestros alcaldes más o menos locales, os muestro una foto tomada en el patio del ayuntamiento hace ya unos años. La escena tiene delito: una mujer con delantal azul, bata blanca y cofia del mismo color, rema sudorosa y en solitario alrededor de una enorme paellera ardiente donde se cuece en pleno mes de agosto una paella con carne de pollo y azafrán, ante la atenta mirada de trece personas: dos municipales, un miembro de la benemérita sin tricornio, algún que otro concejal, una niña con lazo blanco, vestido colorado, leotardos blancos y zapatos de charol, y cinco presuntos aprendices de cocineros. El producto del ingente trabajo de esta aguerrida marinera que hace olas en el redondo mar amarillo, será devorado por la plebe que espera haciendo cola, dando empujones y armada de frágiles platos de plástico derretido y cucharas blancas del mismo material.


Para evitar tales dispendios municipales, y de camino premiar a los mejores cocineros y cocineras del pueblo, se inició hace ya varias décadas décadas el concurso de paellas que desde entonces se celebra el sábado de la Fiesta de octubre.

Es una tradición que afortunadamente se va consolidando año tras año y es ocasión para que muchos forasteros y veraneantes nos visiten. Lo de la paella es una excusa para montar un tinglado gastronómico en el que no falta de ná, como en un sanmarqueo rumboso: jamón, salchichón, ensaladas, mariscos, queso, chorizos, chuletas y morcilla a la plancha, buen vino y mejor ambiente.

El primer año los tenderetes, mesas, sillas y sombrajos apenas ocuparon la calle 1º de Mayo y algo de calle Posadas. Con el paso del tiempo el tumulto festivo-gastronómico de familiares y amigos se ha ido extendiendo como un tsunami hacia el este, ha ocupado el llanete frente a la casa de Virginia, la estrecha calle Tránsito, la plazoleta del juez, se ha volcado por la calle donde vivía el Lirio y pronto llegará hasta la Fuente Vieja. (Esto los escribía yo el año 15: 2015).

Cuando las copas hacen su efecto y el tinto con jamón o queso se coge a puñados en todas las mesas, aparece la trupe de los músicos en pachanga, y todo el mundo se pone a bailar en la calle y la masa henchida de arroz y otras viandas es (era) arrastrada como por un Hamelin flautista hasta la caseta de la plaza de abajo donde se llega a la apoteosis cuando suena un tal Paquito el Chocolatero.

En las paellas callejeras, la que menea el cotarro sigue siendo, casi siempre, una mujer. Hay cosas que cambian mu poco a poco.
Eso sí; cortar el bacalao (digo, el jamón) sigue siendo cosa de hombres.


























5 comentarios:

  1. Hola paisanos,menudo ambiente y las ganas de pasárselo bien que es de lo que se trata ,pude comprobarlo el día de la Virgen que estuve hay ,los concursos de paellas bonita tradición , como colabora la gente .Paquito como estaba la paella ?.Bueno ya pronto viene la fiesta del emigrante ,donde muchos paisanos que van de vacaciones pueden reencontrarse y pasar unos días con la familia y amigos ,espero que lo paséis muy bien.os lo desea vuestro paisano desde Sabadell.Un saludo para todos.

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  2. Paco, creo que el titulo esta equivocado. ¿Las paellas no son el la Feria de Octubre? Carlos Carbó Palma

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    1. Llevas más razón que un santo, y el que tiene ordenador se deja llevar por el ratón.
      Lo de las paellas es el Día de la Virgen, en octubre.
      Gracias, Carlos

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  3. Ojalá que esta tradición no se acabe nunca, personalmente es el día del año que más me gusta!!

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