domingo, 30 de agosto de 2015

190. Fotos de grandes con chicos

Las fotografías antiguas, a la vez que conservan congelados momentos y gestos de la vida, nos convencen de la implacable fugacidad del tiempo: los chicos se hicieron grandes y los grandes se nos fueron.
De entre las fotos que me ha dejado la gente para que las reproduzca en este blog, hoy elijo una docena que tienen algo en común: aparecen niños que están acompañados de alguien mayor.

En la primera, con el Morrón del Aguililla al fondo, la madre presenta a su hijo en alto, como quien muestra orgullosa un trofeo.

Rafaela sostiene en alto a su hijo Paco (el de la Rafaela)

 En la segunda fotografía, la pequeña, con ojos de intensa atención para ver el pajarito que le dicen que saldrá de la máquina, se ha subido a una silla de enea para compensar estatura. El suelo empedrado, unas ramas de arbusto y la pared encalada son el fondo de la escena.
De negro y sobre la silla, Antoñilla la Pupú. La mocitilla creo que es Dolores la de Lara.

El padre pone sobre el surtidor que le sirve de pedestal a su hija para que la retraten. La foto se tomó en el jardín de La Linde, con una puerta que los municipales cerraban cada noche. En esta puerta, que estaba pintada de verde, aparece al revés la fecha de su inauguración: AÑO 1953. Tras la verja se ve un mulo que está bebiendo en el pilón de la fuente.
Juan Vegas y su hija Mariló.
 Es un soleado día de invierno pues las dos llevan abrigo. La mujer mayor ha suspendido un momento la labor del abrigo de punto para sujetar a la niña que no hace caso del fotógrafo.
Doña Enriqueta y María José de Julio.

Da la sensación de que falta alguien en la silla vacía. Junto a la pared empapelada está el sofá en el que la abuela de negro y con delantal sujeta en brazos a su nieto.

Juana, la madre de Paco Tedoro, y su bisnieto Álvaro.
Seguro que es un día festivo porque el niño luce traje de gitano con sombrero cordobés. El padre, elegante, con traje, corbata, pañuelo en bolsillo y zapatos relucientes.
Luis Vallejo,el farmacéutico, con su hijo Antonio Luis.

En la espesura de un bosque como de cuento, la niña con trenzas y caperuza sostiene en la mano un ramo de flores que han perdido los colores por culpa del blanco y negro. Sentada sobre una piedra, la abuela mira con extremada atención al objetivo de la cámara al tiempo que posa las manos sobre el delantal.
Pilar y su nieta Mari, hija de Araceli.


En una silla de enea (entonces todas las sillas llevaban culo de enea o anea, que de las dos maneras se dice) se sienta la mujer con la niña en el brazo. El fondo son raíces, palos secos y un muro de piedra que el tiempo ha deshecho.
No sé el nombre de la mujer,  es hija de la mujer anterior, la Pilar 'Perota', y tiene en brazos a su hija María.
Es el día de la Virgen y el joven músico ha estrenado un traje azul con botones dorados y gorra de plato; la niña luce un vestido de canastos que le ha regalado Miguel el carbonero. A la derecha, en la penumbra de la casa, se difumina la figura de una anciana.

Mis hermanos Manolo y Mari Carmen y, borrosa, mi abuela.
La mocita, pelo negro, alfiler de plata y vestido blanco como de fallera mayor, mira atentamente a la cría ataviada con las espléndidas galas y vestiduras de cristianar.

María Josefa la de Marquitos y Pepa la del pan.
Los brazos abiertos del hombre protegen, como las alas de una gallina llueca, a las tres niñas con vestidos blancos. El hombre, que mira al suelo, sostiene entre los dedos de la mano derecha el eterno cigarro ducado que lo acompañara, como el calor del horno, hasta el final de sus días.
Paco Tedoro, sus hijas Susana y Inma y Sofía, la hija de Pepe Herrero.
Tras la máquina de coser ALFA, una madre espléndida  mira al niño que tiene en la mano una flor de plástico que le ha dado para entretenerlo. Al lado, ajena a la cámara, la niña con felpa en el pelo enseña otra planta, la planta del pie posada junto a un minúsculo brasero de cobre de los que hacen en Lucena.

Paquita la de Peláez con sus hijos Paquiló y José.
El hombre de la mascota, sentado en una  silla de tijera, mira plácidamente a la cámara junto a los tres niños con calcetines blancos y el pelo cortado por una misma tijera. Junto a la pared de enfrente, la gente pasa ajena al instante de aquel día de fiesta que va a quedar grabado para siempre en la retina de la foto.

Baldomero con sus hijos Antonio, Rafael y Antonia .

2 comentarios:

  1. Que bonito era el jardín entonces, como en la tercera foto, y que soso es ahora. Carlos

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  2. Hola amigos y paisanos ,que tal?.En primer lugar dar las gracias al autor del blog ,por dedicar su tiempo ,para que todos nosotros podamos compartirlo .Que instantáneas desde la primera a la ultima ,cuantas caras conocidas doña Enriqueta ,Paco Tedoro recuerdo su borrico ,como lo cargaba de leña para el horno ,tu hermano Manolo con Mari Carmen, Luis Vallejo el de la farmacia con su hijo mas o menos es de mi edad ,en fin todas bonitas, eso tenemos que hacer ,llevar esas fotos que tenemos guardadas para que así las podamos compartirlas todos ,y de esta forma ayudarle un poco al autor del blog ,cada uno con su granito de arena ,muchas gracis ,ya no me alargo mas un fuerte abrazo de este sauceeño que se crió en el del arroyo.

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