martes, 9 de febrero de 2016

209.- Guardias civiles

Del archivo fotográfico en el que tengo reunidas las fotografías que me habéis ido prestando, selecciono para esta entrada docena y media de ellas en las que están presentes miembros (antes se decía números) de la Guardia Civil compartiendo unas copas de vino con paisanos en los bares, participando en los actos públicos que requerían su presencia, paseando con sus mujeres, acompañando a las autoridades en actos religiosos o escoltando las procesiones con el fusil máuser al hombro.

(Esto lo escribía yo en 2016. Ahora la casa-cuartel sólo es casa y no cuartel y los guardias civiles brillan por su ausencia en la vida social del pueblo. Todo el tinglado cuartelero se lo han llevado al Trabuco, donde también vive el cura. Como siga esto así, el Centro de Salud, el Juzgado y el Ayuntamiento también estará al otro lado del puente del Trabuco, al que los trabuqueños llaman el puente del Sauceo. Por lo menos tenemos el puente.)

Cuando éramos pequeños, allá por los años cincuenta del siglo pasado, los niños del pueblo compartíamos juegos y peleas con los hijos de los guardias en la plaza de abajo, la Plaza de España, donde entonces estaba el cuartel. (La calle que baja desde la plaza hasta Inés Molina y calle Arroyo, todavía se le conoce como 'el Pecho de los civiles'.) Nosotros éramos entonces ignorantes de los duros momentos por los que pasaba mucha gente del pueblo en aquella posguerra de hambre, de miedo, de los 'tíos de la sierra´, de comentarios en voz baja, de odios ocultos y venganzas aplazadas. Se podría escribir una novela negra con las historias que se vivieron, se sufrieron y se callaron en tantos pueblos de España; pero esa no es la labor de este blog.

Durante aquellos duros años de la dictadura, hubo momentos en los que la guardia civil actuó con abuso de autoridad, mostró servilismo ante los ricos y ejerció su prepotencia contra los más débiles, pero la verdad es que también hubo muchos miembros de este cuerpo que actuaron con honradez y que prestaron un leal servicio al pueblo al que servían. Muchos jóvenes saucedeños optaron por ejercer este oficio, nunca bien pagado, se hicieron guardias civiles y vivieron en cuarteles de diferentes localidades andaluzas.

La Guardia Civil es, en estos tiempos también revueltos, una de las instituciones más valoradas por los ciudadanos españoles.

Como siempre, pongo los nombres de los que estoy más o menos seguro y vosotros completáis el resto. Si no podéis hacerlo en el blog, mi correo es este: fjacuriel@hotmail.es

Desfile de guardias civiles el día de la inauguración del nuevo cuartel, año 1960


Pareja de guardias civiles con tricornio, tabardo y guantes en un día de fiesta.


Un 12 de octubre, día de la Virgen del Pilar patrona de la Guardia Civil; de izquierda a derecha: Regordeño, Higinio, Vicente, Pepe el del sacristán, Perche, guardia León..., Rafael Castillo, cabo Manceras, guardia Cerezo, Humberto Mérida, Pérez, Cano, Manuel el practicante, Luis Durán...
Una vez publicado el blog, Pilar Repiso me dice que el que aparece con bigote al lado de Higinio Repiso, y que yo creía que era el maestro Carlos, es Lucio Repiso, su padre.



Bar la fonda hacia 1950: cabo Bonilla, el alcalde José Godoy (Coscurrones), Cristóbal el sacristán y el sargento de los Peláez. La mesa imponía respeto, por no decir otra cosa.

Chicón, Antonio el pastelero y el cabo.

Antonio el pastelero, un Pérez guardia civil, Francisco Muñoz Sedano, cabo Peña

Bar de La Fonda: Antonio Cano, Manolo (Cuartío), Paco de los pinos, un guardia y Elías Navas.


En el jardín de La Linde.

En el bar de Miguelillo: Frasquito Huevos, Manuel Muriel, Luis Durán y un guardia civil


Guardias civiles, municipal y paisanos esperando algo delante de una tienda.

Varias fotografías de procesiones escoltadas por una pareja de guardias civiles armados con fusiles o metralletas.




El guardia Flores, con tricornio, capote corto y porte serio.



El guardia Cerezo a la derecha de la imagen de la Virgen del Rosario.


Pareja de guardias civiles escoltando la procesión del Corpus del año 1959


Presidiendo las procesiones siempre iban los tres poderes municipales; este año eran
Rafalito Julián alcalde, cabo Manceras comandante de puesto y Juan Repiso juez de paz.

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