jueves, 28 de agosto de 2014

127. El tiro al plato.

Durante muchos años, en el programa de actos y acontecimientos festivos que se celebraban con motivo del Día de la Virgen, eran obligatorios el tiro al plato, la elevación de globos y fantoches, carreras de cintas, cucañas, concursos de arada, carreras de sacos, disparo de bombas japonesas y hasta concursos de feos. ¿En qué consistían aquellas divertidas actividades que tanto encantaban a chicos y grandes?

El tiro al plato consiste en romper a tiros de escopeta los platos de baquelita lanzados a gran velocidad por un artilugio mecánico manipulado por un empleado. En nuestro pueblo el que lanzaba los platos era Pepe Herrero, el guardia municipal.
Elevación de globos y fantoches. Este acto festivo consistía en calentar con un algodón empapado de alcohol unos globos o muñecos (fantoches) de papel que se elevaban hacia el cielo como rudimentarios globos aerostáticos. Al caer producían a veces conatos de incendio que los niños apagábamos como podíamos.
Las carreras de cintas, en bicicleta o a caballo, aunque han tenido una cierta continuidad en el tiempo, nunca han logrado el éxito de participantes y público que tuvieron antaño. Las mocitas del pueblo bordaban lindas cintas de colores que luego enlazaban con sonrojo en el brazo o en el cuello de los ganadores.
Cucañas. Como ya casi nadie habla de esta divertida atracción y muchos ni siquiera saben de qué se trata, aquí les pongo lo que de esta palabra dice el diccionario.
Cucaña: Palo largo, untado de jabón o de grasa, por el cual se ha de trepar, si se hinca verticalmente en el suelo, o andar, si se coloca verticalmente, para coger como premio un objeto atado a su extremidad.
En el pueblo las cucañas siempre eran palos verticales en cuyo extremo se ponía un jamón o una gallina.
Concurso de arada. Aprovechando la feria de ganado que se celebraba en los primeros días del Día de la Virgen, yuntas de mulos manejadas por expertos gañanes intentaban hacer en Los Llanos el surco más derecho y más hondo. Había suculentos premios para los ganadores.
Carreras de sacos. Es el más barato y divertido de los concursos ideados con motivo de las fiestas. Aquí estoy yo, a mediados de los sesenta, metido en un saco intentando llegar a la meta.


Disparo de bombas japonesas. Llámanse así una especie de cartuchos gigantes, rellenos de chucherías que, al explotar, y ante el regocijo del chiquillerío, expanden por el aire toda clase de caramelos, silbatos, pequeños juguetes que son recogidos con entusiasmo por grandes y chicos.

He aquí el extenso conjunto de actividades que se programaron para el Día de la Virgen del año 1949. Fíjense en el acto de las dos de la tarde del día 8 de octubre: Monumental concurso de feos, adjudicándose magníficos, estupendos y regocijantes premios.
Ignoramos el nombre del feo ganador de aquel año, pero nos consta que fueron muchos los que se presentaron y que el jurado lo tuvo difícil.




En esta entrada número 127 recordamos el tiro al plato con algunas imágenes que he rescatado de archivos ajenos y del mío particular.

Eloísa intenta romper el plato de un ¿certero? disparo.

El párroco, José María Astorga, ante la mirada de medio pueblo,
dispara al cielo a ver qué pasa.

La reina de las fiestas de 1963 entrega la copa a Lucio,
ganador en el tiro al plato de aquel año.

Pedro y el torero Antonio José Galán.

Pepe Herrero prepara su máquina.
En el cubo se recogían los cartuchos para volver a rellenarlos.

Atentos todos al disparo.
La guardia civil estaba en todo.

El tirador es Elías Navas.

La gente espera sentada el resultado del concurso.



Miguel el de doña Enriqueta y Juan el de La Fabriquilla.

1 comentario:

  1. Quien no recuerda a Pepe el Herrero y su maquina de tiro al plato,era uno de los espectáculos que nunca faltaba ,yo siempre me gustaba verlo , por cierto buenos tiradores ,bonitas fotos.Hasta otro día

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