viernes, 8 de julio de 2016

226. En la playa

En vista de que se van agotando las fotografías que generosamente me habéis prestado para este MURRE, he tenido que echar mano (lo mismo que hace el Gobierno con el Fondo de reserva para las pensiones) de las fotos familiares que durante casi cuarenta años hice con mi máquina Minolta. Entonces, para hacer los retratos, se necesitaba tener una máquina de retratar, había que comprar un carrete, teníamos que tener el cuidado de tirar solo las fotos que salieran bien  (porque no podíamos verlas hasta que se fijaban en un papel), mandar a revelarlas a un laboratorio, esperar unos días... y todo eso costaba tiempo y dinero. Una fotografía era un pequeño tesoro. Ahora las fotos se hacen gratis, se conservan sin problemas y, si uno se harta de ellas, las borra.
De aquellos días de verano que pasábamos en las playas de la Misericordia, he seleccionado apenas una docena correspondientes a dos años distintos.

Eloísa y María Jesús

María Jesús y Bernabé

María Jesús
Madre, tío y sobrina

Ahí estoy yo; como soy el que hace las fotos, casi nunca salgo.

Madre e hija

Este ya es otro verano: María Jesús, Mónica y Eloísa

Mónica y su prima Reme

Rosa Mari, Mónica, Reme y María Jesús

Mónica en la orilla con su diente y su cubo

Rosa Mari

Jugando en la arena entre las sillas de tijera, el chiringuito y al fondo la chimenea.

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