domingo, 22 de diciembre de 2013

81.- La foto escolar

De Córdoba o de Barcelona venía cada año un fotógrafo que retrataba uno a uno a los niños y niñas de la escuela; los hermanos se ponían juntos para así ahorrarse dinero, pero muchos, aunque lo estaban deseando, no se hacían la foto porque los padres simplemente no podían pagarla. El fotógrafo instalaba su estudio en el patio del Grupo Escolar y el escenario era siempre el mismo: un pupitre, un libro abierto como si lo estuvieras leyendo, un mapa de España de fondo, el globo terráqueo, una pizarra...

(Un año, cuando el fotógrafo ya lo tenía todo instalado para comenzar a hacer las fotos, Félix ´Melón´, que por entonces tendría siete u ocho años, dobló la esquina corriendo y, sin darse cuenta se llevó por adelante el tinglado, tirando por los suelos el trípode con la cámara. El pobre fotógrafo, viendo arruinado su negocio, salió corriendo detrás de Félix, lo agarró y, con la intención de que sus padres se hicieran cargo del estropicio, le preguntó:
-¿Cómo se llama tu padre?
-Mi padre es Melón –porque con este apodo lo conocía todo el pueblo.
-¿Y tu madre?
-Mi madre es la Mata –y ese era efecto el apellido de su madre.
Creyendo el fotógrafo que el aturdido Félix se estaba cachondeando de él con lo del melón y la mata, lo cogió de una oreja y lo llevó hasta el maestro quien como pudo arregló el asunto.)

Los niños íbamos a la escuela vestidos cada uno a su aire pues los maestros nunca se plantearon que nos pusiéramos ni babero ni uniforme. Lo de las niñas era otra historia: además de mejor peinadas (las trenzas era la forma normal de llevar el pelo), todas vestían babero blanco con un lazo azul al cuello. Para que no se mezclaran, las niñas tenían las clases en el piso de arriba y los niños en el de abajo; además, a los niños nos daba clase un maestro mientras que a las niñas era una maestra. Incluso en el recreo los juegos de unos y otras, además de ser distintos, también se hacían por separado. Las niñas jugaban mucho al piso, al salto de la comba... Los juegos de los niños eran más violentos: pilla-pilla, salto la burra, a la pelota...

A la escuela se iba con una cartera (las niñas llevaban maletín) que, como estaba hecha de cartón, si se mojaba se deshacía. El material escolar era simple: una libreta, un lápiz y goma. Para ahorrar papel y por pura economía la mayoría llevaba una pizarra con un pizarrín amarrado con una cuerda y un trapo para limpiarla. Los que tenían lápices de colores (de la marca Alpino) eran unos privilegiados. Cuando eras más grande, los maestros nos dejaban usar una pluma metálica que se mojaba en los tinteros que estaban incrustado en los pupitres y que el maestro llenaba de vez en cuando con la tinta que él mismo hacía y que guardaba en una botella con pitorro. No había libros de texto y lo más que se aprendía era a leer, a escribir, a manejar las cuatro reglas y unas nociones de geografía e historia. Se dedicaban muchas horas al catecismo, a dibujar la bandera de España y a hablar de la Falange, de Franco y de José Antonio Primo de Rivera.

Era tanto el frío que hacía en invierno dentro de las clases, que algunas madres les  preparaban a sus hijos una lata de las de atún, a la que le ponían una cuerda o alambre para cogerla, la llenaban de ascuas del braseo y las cubrían de ceniza. Con aquella triste candela de mala manera se podía combatir un ambiente tan helado. Una vez pusieron estufas alimentadas con orujo, pero entre que hacían humo y que nadie traía el combustible, apenas funcionaron.

Los días de mucho frío, para ver cómo de heladas teníamos las manos, nos hacíamos apuestas a ver quién era capaz de ‘hacer el huevo’, es decir, intentar juntar las yemas de los dedos: de verdad que a veces los dedos no obedecían, entumecidos por la helada.

He aquí algunas fotos de escolares.


Josefita, Angelia y Anita (de la Pingorota)

Baltasar y Jorge (de Frasquito)

Yo, con siete años. El brazo derecho lo tenía escondido porque me lo habían escayolado.

Un poco más grande

Bernabé, Paquita y Eloísa (de la Currita)

Rafalita

Juan Francisco (de Benede)

Me dice Antonia María que este niño es Antonio Muñoz Mármol

Rosalía

Carmen y Cristóbal (de la Marota)

Mari Carmen, Jorge, Sebastián y Adela (de Ramitos)

Pepe 'Melón'

Pepe, Manolo y Pedro (todos Pedrines)

Pilar Olvera (de Miguel el Carbonero)
Me dice Pilar que la de la foto no es ella, que es su prima María, la de la Gertrudis.

Rosarito y Anita (de Félix el barbero)

Seguro que hay muchas fotos como estas metidas en latas o empaquetadas en álbumes. Si me las prestáis, yo las pongo en el Murre.

3 comentarios:

  1. Buenas tardes a todos los seguidores del bloc y paisanos.Que alegría ,me ha dado cuando me he visto en una de las fotos ,para los que no me conocen,soy el que tiene el teléfono cogido por cierto bien fuerte y con el lamparon en el jerséis.Cuantos años han pasado lo importante es poderlo contar .Paquito como lo narras es tal cual yo lo viví,jamas se me olvidara como Don Luis nos tiraba de las patillas cuando hacíamos alguna trastada por ejemplo un día entro a la escuela y nos pillo tirándonos pegotillos de barro que llevábamos en los zapatos y todos pillemos tirón de patillas y regla, alguno tortas a un lado y al otro de la cara, igual que ahora ,también cuando nos llevaban a la cruz de los caídos a cantar el cara al sol .Un saludo desde Sabadell

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  2. Pues yo tambien soy de la época de Juan Alvarez, y tambien tengo la foto con el dedo marcando el número de teléfono y el mapa mundi al lado, en esta época las niñas llevaban babero y un lazo de color según el curso en el que estabas, recuerdo en 1ª era rosa con,Isabelita hermana de la Marló de la caja, 2º celeste con Doña Encarnita mujer de Don Amador, 3º créo que rojo, con Doña Trini, y el último curso que habia en la galería de arriba verde con Doña Enriqueta, luego en 5º las poquitas que quedemos, nos fuimos abajo con los niños , con Don Rafael Castillo hasta 8º.

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